“El Prado” de Laura Pérez gana el Concurso de literatura Mayo 2017

el prado

Ya tenemos ganadora de la 5ª edición de nuestro concurso literario mensual. Laura Pérez se hace con el primer puesto con “El Prado”, y se le hará entrega de un ebook como recompensa por este puesto, !ENHORABUENA!.

Este mes el concurso trataba de escribir sobre “La Naturaleza” y Laura ha conquistado a nuestro jurado con su relato. Queremos agradecer a todos los participantes, pero en está ocasión nuestro jurado ha decidido premiar solo a los dos mejores relatos,con la aparición de estos en la web.

Podéis dejar vuestros comentarios con vuestro ganador abajo.

Recordar que en está semana se abre el plazo para participar en el concurso del mes de Junio esta vez los relatos tendrán que ir relacionados con la llegada del verano. Atentos a nuestra web para poder participar.

EL PRADO

Allí acudía siempre con su bicicleta cuando algo en su vida se torcía más de lo que ella podía soportar. El lugar donde todo parecía más pequeño, más insustancial. Aquel prado se convertía en un hogar que la resguardaba con ternura entre sus hierbas, donde los gritos se convertían en bellas melodías interpretadas por jilgueros y las lágrimas eran apagadas por la corriente del río más cercano. En el prado, ella se sentía como una invitada especial al hogar cuya anfitriona era la naturaleza. Allí donde todos eran libres, ella también lo era. Disfrutaba como una niña al tumbarse entre el césped y rodar de un lado al otro, para luego permanecer boca arriba y contemplar la inmensidad del cielo.

Nunca nadie iba a aquel amplio entorno, todos preferían la ciudad. Pero esa soledad que otros allí veían, era todo lo contrario para ella. En el prado se sentía llena, se sentía completa pues estaba rodeada de la naturaleza, el ser más grande y bello que existe en la tierra. En aquel lugar podía bailar, gritar, cantar, llorar o reír sin que nadie la juzgara. En el prado se sentía bienvenida, por eso siempre volvía una y otra vez. El prado era su ráfaga de luz entre tantas sombras. Tanto miedo le daba perder aquello que tenía, aquella conexión que había alcanzado con la naturaleza, que jamás dijo nunca adónde iba cuando salía corriendo con su bicicleta. Nadie supo de su lugar secreto y nadie nunca profanó aquel prado que ahora espera impaciente un nuevo invitado al que poder colmar de la más pura libertad.

CARRERA EN EL BOSQUE

El bosque estaba en calma, ni un humano en las cercanías que pudiera perturbar la vida de aquel lugar. El viento mecía las ramas de los árboles y llevaba consigo alguna que otra hoja, transmitiendo todos los olores que en el bosque habitaban. Ella sentía aquel viento y aquel aroma, rozándole la cara como una caricia, mientras sus peludas patas la impulsaban, atravesando matorrales y esquivando los troncos. Los animales más pequeños se escabullían y se escondían, habría podido cazar algún rezagado torpe que se había caído en su huida, pero ella los ignoraba, tan solo quería correr. Sus orejas se echaban hacia atrás y su lengua asomaba entre sus afilados dientes; su corazón le golpeaba el pecho con fuerza… Se sentía pletórica, libre. Correr le hacía sentir viva. Alzó la cabeza y aulló, mientras derrapaba por haber frenado de golpe. Se dejó caer, exhausta, sobre la fresca y húmeda hierba. Rodó y luego se acomodó, moviendo la cola con entusiasmo. Eso era vida… La vida de una loba libre, una loba que podía correr tranquila por la falta de humanidad de su hogar.

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