Este jueves 22 de marzo el grupo irlandés The Script llegó a la sala Black Box (perteneciente al Palacio Vistalegre) de Madrid con su Freedom Child Tour, que ahora mismo se encuentra recorriendo Europa.

Fue una noche cargada de sorpresas, empezando por la telonera del grupo: Ella Eyre. Esta cantante y compositora londinense llenó al público de energía y buen rollo durante cuarenta minutos interpretando algunos de sus temas, entre los que se encontraba su último single “Answerphone”.

A las nueve de la noche las luces se apagaron y un nervioso público recibió entre gritos y aplausos a Danny O’Donoghe (vocalista), Mark Sheehan (guitarrista) y Glen Power (batería), que entraron desde el frente del escenario. The Script empezó su show con “Superheroes”, “Rock the world” y “Paint the town green”, tres canciones cargadas de energía que transmitieron sin ningún problema a un público totalmente entregado a ellos desde el primer minuto.

A estas les siguieron “The man who can’t be moved“, uno de sus clásicos; “Wonders“, interpretada al piano por Danny y uno de los temas de su nuevo disco, “Arms open“. Todas ellas acompañadas siempre por la naturalidad y cercanía que caracteriza a The Script, lo que les llevaba en más de una ocasión a ponerse sobre las vallas que les separaban de sus seguidores para estar en contacto con ellos.

Nothing” fue la siguiente en ser cantada por toda la sala, llena de punta a punta. Con “No man is an island” el público se vino aún más arriba, si era posible, y compartieron risas con el grupo mientras coreaban junto a ellos. “If you could see me now” puso el contrapunto e hizo pasar del clímax a un momento de lo más emotivo para O’Donoghe.

For the first time” mantuvo ese tempo calmado, pero al llegar “The energy never dies” la gente volvió a enloquecer, ya que el vocalista se metió entre público para cantarla. Otra gran sorpresa de la noche se la llevó Daniel, un fan que tuvo la oportunidad de subir al escenario a cantar “Rain” junto al grupo.

Después de ese gran momento, los chicos desaparecieron durante unos minutos del escenario y, entre gritos de súplica por que el show continuara, volvieron con “No good in goodbye“. “Breakeven“, otro de sus grandes clásicos fue la siguiente y, después de un emotivo y motivador discurso en el que el vocalista nos recuerda que la música es lo único que está ahí para todos, sin importar religión, raza o sexo, terminaron por todo lo alto con su “Hall of fame“.

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